domingo, 2 de mayo de 2010


La locura. ¿Qué mierda es la locura? Es decir…

Pongámoslo así: cada uno tiene su realidad. Si yo veo una realidad diferente a la tuya no tiene porque significar que yo sea el loco. ¿Qué pasa si el loco eres tú? ¿Por qué vale tu opinión y no la mía? Cuándo era chico mi hermano me contó un cuento que quedó grabado en mi memoria. Quizás en eso se basa mi teoría de la “locura inexistente”. No recuerdo con todas las palabras exactas, pero aquí va como un “extracto” por así decirlo, a ver que tal…





“Había una vez una pata que había puesto cuatro huevos…Mientras los empollaba, un zorro atacó el nido y la mató. Por alguna razón no llegó a comerse los huevos antes de huir, pero estos quedaron abandonados en el nido.
Una gallina clueca que pasó por allí, encontró el nido sin cuidados y su instinto la hizo sentarse sobre los huevos para empollarlos.
Poco después nacieron los patitos y, como era lógico, tomaron a la gallina como su madre y caminaron en fila tras ella.
La gallina contenta con su nueva cría, los llevó hasta la granja.
Todas las mañanas después del canto del gallo, mamá gallina rascaba el piso y los patos se esforzaban por imitarla. Cuando los patitos no conseguían arrancar de la tierra un mísero gusano, la mamá sacaba para todos sus polluelos, partía cada lombriz en pedazos y alimentaba a sus hijos en sus propios picos.
Un día como otros, la gallina salió a pasear con su nidada por los alrededores de la granja. Sus pollitos disciplinadamente, la seguían en fila.
Pero de pronto, al llegar al lago, los patitos de un salto se zambulleron con naturalidad en la laguna, mientras la gallina cacareaba desesperada pidiéndoles que salieran del agua.
Los patitos nadaban alegres chapoteando y su mamá saltaba y lloraba temiendo que se ahogaran.
El gallo apareció atraído por los gritos de la madre y se percató de la situación.
- no se puede confiar en los jóvenes – fue su sentencia – son unos imprudentes.


Uno de los patitos que escuchó al gallo, se acercó a la orilla y les dijo:

- no nos culpen por sus propias limitaciones.


No piensen que la gallina estaba equivocada.
No juzguen tampoco al gallo.
No crean a los patos prepotentes y desafiantes.
Ninguno de estos personajes está equivocado, lo que sucede es que ven la realidad desde miradores distintos.
El único error,
Casi siempre,
Es creer que el mirador en que estoy,
Es el único desde el cual se divisa la verdad.


[El sordo siempre cree que los que danzan están locos]




Ahí está mi base, un pequeño cuento, sobre los distintos miradores. Si mi médico se posara sobre mi mirador, y viera todo lo que yo veo, pienso, siento…entendería mejor lo que está pasando y quizás no me consideraría “loco”. Unos años atrás había leído algo en una revista. La definición de locura.


Se denomina como locura a todos aquellos comportamientos de una persona que están claramente desviados de aquellos que se consideran como normales o como bien se solía decir hace unos años atrás, aquellos que presentan una clara desviación de las normas propuestas en una comunidad.


“Locura se denomina como todos aquellos comportamientos de una persona que están claramente desviados de aquellos que se consideran como normales


No lo entiendo. ¿Quién define la normalidad entonces? No acepto de ninguna manera la palabra “locura” para denominar a alguien “diferente”. Quizás sea demasiado filosófico, o quizás el encierro en esta cárcel para gente “diferente” me esté taladrando la cabeza haciéndome escribir este tipo de cosas, tratando de justificarme.
De todas maneras, como sea, seguiré pensando sobre mi locura inexistente, y la posibilidad de que mi médico mire desde mi mirador, y quizás, solamente quizás, yo desde el suyo.

1 comentario:

  1. Oooh por Dios! que bien escribes, amé tu cuento y amé tu manera de ver las cosas. Aunque sabes? para mi la locura si se sabe digamos "manejar" es un privilegio, y si, a todas las personas diferentes nos consideran locas, la verdad, yo desde hace tiempo acepté este termino en mi vida y me agrada, las personas con al menos un poco de locura, aprenden a sentir sin reprimirse, aprenden a llevar una vida apasionada, y la mayoría de estas personas, saben imaginar. Y para mi al menos que soy un intento de escritora, la imaginación es primordial, asi como es primordial no dejar morir ese niño interno que nos mantiene de cierta manera impermiabilizados de todo este mundo de gente cuadrada y perfeccionista. En mi caso, no me gusta lo cuadrado, ni lo redondo, tampoco lo rectangular o lo oblicuo, en todo caso, prefiero una mezcla de todo.

    Besitos chico, y no sé qué habrá pasado en tu vida, ni por qué te consideran loco, pero por la manera en la que escribes, pues dudo que estés loco, o mejor dicho, demente, porque como te dije amo la locura, pero la demencia es ya algo que se supone debe ser tratado. Y bueno, no sé, ni soy nadie para opinar en tu vida, solo me remitiré a lo que has escrito, y lo que has escrito ha estado totalmente perfecto y hermoso.

    Besitos, y chaito! cuidate

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